El contacto físico con o sin amor
penetró en el lenguaje cotiadiano
como la TV en los `60.
Las maniobras efectivas para erectar un glande
son diversas pero creo que suponer
que la práctica del sexo oral está en boga.
Entonces entre mate y mate,
nos confiamos los juegos de la lengua,
las posiciones, los gestos... puro blah blah, no?
Bien, he aquí una historia reciente
casi protagonizada por quien postea.
Situación: salón de fiestas, cumpleaños de 15.
Dos invitaditos de elegante-sport
entran sigilosamente a la habitacion VIP.
Pasados los dos minutos, con cara de vigilante,
decido entrar al habitáculo finamente decorado
y la imagen daba para el aplauso:
Niña, bombacha en mano, sentada en el sillón
y niño en cuatro lambiendo la vagina de la muchachita
que se ve que estaba mucho más rica
que el plato caliente.
Los eché contenta, casi felicitándolos
(un poco más y les palmeo la espalda)
por la hazaña, por el desafío,
por el anti-blah blah.
Resulta que los pendejos se animaron
públicamente al escándalo, sin dudar,
sin avergonzarse...
sin presentar la visa de la charla,
del consentimiento personal.
Feliz por la generación venidera,
ahora me aturdo cuando escucho
la irrealidad del sexo en la boca ajena.